Es una tarde de otoño.
Adela dibuja una muñeca con sus ojos y la viste de uva. Dos cerezas brillan a la altura de la sonrisa. Tengo un secreto que se transforma en mi universo, escribo en mi libreta. La muñeca se abre: es una y muchas. Corro a contárselo a todas. Mabel está en el jardín, cose con esmero un camisón sin dueña. Los moldes vuelan perfumados por toda la casa como mariposas. Un volado aterriza en el escote de Raquel, que llega apurada buscando los colores en las cajas de retazos. Unas horas más tarde, Daniela y Luján despiertan de a poco, pero los dedos ágiles se ponen a andar sin dedales sobre la tela.
Una mamushka, adivinan. Mi secreto está guardado.
( photo & art ) Rafael Lejtreger



